Cuando pinto esta obra de mi serie Divina, siento que entro en un territorio donde la fuerza interior, la espiritualidad y la memoria ancestral se encuentran. No busco representar a un personaje concreto, sino encarnar un arquetipo: la figura del sabio, del guía, del hombre que ha vivido lo suficiente como para comprender el peso y la luz de la existencia.
Trabajo la composición desde la emoción. La luz que recorre el cuerpo no es solo un recurso pictórico; es una metáfora de la revelación. Me interesa ese instante en el que lo humano y lo divino se rozan, donde la fragilidad convive con la fortaleza. Por eso utilizo un claroscuro dramático, porque me permite mostrar la tensión entre sombra y verdad, entre misterio y presencia.
El manto rojo que envuelve la figura es un símbolo que utilizo de forma consciente. Para mí representa la energía vital, el sacrificio, la pasión que sostiene a quienes cargan con la responsabilidad de la sabiduría. Cada pliegue, cada trazo, está pensado para transmitir esa mezcla de poder y vulnerabilidad.
Mientras trabajo esta pieza, siento que estoy dialogando con la tradición del arte sacro, pero desde una mirada contemporánea. No me interesa copiar modelos clásicos, sino reinterpretar su esencia para hablar de lo que somos hoy. Por eso esta obra se mueve entre lo figurativo y lo simbólico, entre lo real y lo espiritual.
Dentro de la serie Divina, esta pintura ocupa un lugar esencial. Resume mi búsqueda: crear un arte espiritual contemporáneo que invite a la contemplación, que conecte con el espectador desde la emoción y que abra un espacio de silencio interior. Mi intención es que quien la mire no solo vea una figura, sino un reflejo de su propia fuerza, de su propio camino, de su propia luz.
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Presenta una poderosa imagen del santo, capturando su expresión de penitencia y devoción en un momento de introspección profunda. El tratamiento de la luz y la sombra en esta obra resalta la musculatura y el realismo del cuerpo envejecido de San Jerónimo, subrayando su humanidad y su sacrificio. La figura se encuentra en un entorno austero, con solo unos pocos elementos que subrayan su soledad y su conexión con lo divino.https://salvadormegiascarmona.com/producto/reproduccion-de-san-jeronimo-penitente/
La técnica empleada en esta reproducción sigue fielmente el estilo de José de Ribera, con pinceladas precisas y un uso magistral del claroscuro que aporta una atmósfera de misticismo y dramatismo. Los colores oscuros predominan en la paleta, creando un contraste poderoso con la piel del santo, iluminada por una luz sobrenatural que simboliza la gracia divina. La mirada de San Jerónimo, llena de fervor y penitencia, captura la atención del espectador y lo invita a una contemplación profunda.
La creación de «Reproducción de San Jerónimo Penitente» surge del deseo de rendir homenaje a uno de los grandes maestros del barroco español. José de Ribera, conocido por su habilidad para capturar la esencia humana y su destreza en el uso del claroscuro, dejó un legado que sigue inspirando a artistas y admiradores del arte. Esta obra busca revivir la intensidad y la profundidad espiritual que caracterizan sus pinturas.
Fecha 22/12/2024
Técnica al óleo.
lienzo 61/50
1.000,00 €
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